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Miguel de la Fuente, un trabajador nato al frente del Villa de Simancas

El vallisoletano, que desde esta misma semana empezará a planificar la próxima temporada del primer equipo simanquino, es el sustituto elegido por Diego Macón

 

“Reto apasionante”. Así define Miguel de la Fuente su nueva etapa al frente del primer equipo del Villa de Simancas. Tras su paso por un CD Victoria en el que ha estado las tres últimas temporadas, y al que consiguió ascender hace dos a Liga Nacional, el ya técnico del conjunto franjiblanco estará acompañado por Chechu Martín, que continúa como preparador físico, y David Cantalapiedra como analista, en una nueva etapa que dice, “afrontamos con mucha responsabilidad”.

¿Responsabilidad en cuánto a qué? De la Fuente lo tiene claro: “La confianza que han puesto en nosotros para un proyecto tan ilusionante y ambicioso como este nos hace creer en el trabajo que hemos hecho hasta llegar aquí, pero desde la responsabilidad de tener que seguir dando nuestro máximo nivel para mejorar un equipo que al llegar nosotros ya se encuentra en una buena posición”.

Consciente de que el trabajo realizado estos últimos cinco años por Diego Macón ha sido “excepcional”, el nuevo técnico simanquino tiene las cosas claras. “El estilo de juego de este equipo es crear a partir de balón, así los he visto jugar y es la forma en la que muchos jugadores se encuentran cómodos y sacan su mejor versión”, reconoce. Algo que quiere que siga siendo así, “dotando al equipo de otras herramientas de juego para poder sacar los partidos adelante a partir del trabajo realizado con Diego”.

El objetivo del equipo será “disfrutar de competir en los puestos altos”. Eso sí, desde el “respeto a rivales y categoría”, pero con la idea clara de “mejorar temporadas anteriores y, por qué no, soñar con lo máximo posible”.

Su idea principal es mantener la plantilla que estas últimas campañas ha caracterizado al Villa de Simancas como un equipo fuerte, pero con algunas modificaciones. “El mejor fichaje posible sería mantener el bloque de esta temporada, y a partir de ahí sumar cuatro o cinco jugadores que aparte de calidad nos den ese plus de competencia para subir –aún más—el nivel competitivo de la plantilla”, reconoce.

En cuanto al salto de Juvenil a Regional Aficionado, Miguel sabe que como entrenador, debe ser un “buen gestos de grupos, y eso significa que no solo se planteen aspectos futbolísticos”. Tras cinco temporadas en un vestuario profesional como fisioterapeuta, considera tener la experiencia que “como entrenador no he tenido”, algo en lo que no olvida, estará apoyado por Chechu y David, lo que supone una “garantía”.

La gente que lo conoce lo define como un técnico que prepara cada entrenamiento y partido a conciencia, motivador, con las ideas claras y con capacidad de exprimir al máximo lo que tiene. Algo que será vital para un Villa de Simancas que se enfrentará a una situación nueva, y que requerirá de una “adaptación e implicación total”, como admite Miguel. “Desde el primer día todos nos daremos cuenta de que el nivel de esfuerzo y de trabajo por nuestra parte será muy alto, y contagiaremos emociones al grupo. Tener un objetivo común tan bonito y ambicioso hará el resto”, finaliza.
Ya solo queda decir… ¡bienvenido, míster!

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